Quedaron en el comienzo del sendero, era una ruta con bastante desnivel y mientras ascendían, conversaban naturalmente junto al arroyo que bordeaban. Ascensos laborales, decepciones amorosas, libros, proyectos...la Navidad que estaba a la vuelta de la esquina. El senderismo proporciona un sosiego que libera la mente, relaja el cuerpo y derriba barreras. Tras una larga caminata, el viento azotó sus caras y contemplaron en silencio la belleza del otoño. Sacaron sus sandwiches y termos de café y brindaron por su amistad, salud y el pacto que tenían en común: no importaba lo que pasara en sus vidas privadas, sabían que la montaña les esperaba para reencontrarse con la naturaleza.
A la bajada, comentaron que el senderismo les había enseñado que al igual que los caminos, la vida está llena de subidas agotadoras y descensos tranquilos, con una grata compañía, se hace mas llevadera.

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