Debido al tiempo seco y caluroso, los habitantes de esta ciudad, primero los romanos y más tarde los musulmanes, adaptaron sus viviendas en torno a un patio, que normalmente tenía una fuente en el centro y en muchas ocasiones un pozo recogía el agua de lluvia. Los musulmanes readaptaron este esquema dando entrada a la vivienda desde la calle a través de un zaguán y colocando vegetación abundante para aumentar la sensación de frescor.
Sus patios han alcanzado una gran fama, los hay señoriales, monumentales y de concurso.




